Dar clases, conferencias, charlas… implica utilizar la voz durante muchas horas, a menudo en aulas con ruido ambiental, grupos numerosos o situaciones en las que es necesario aumentar la intensidad para hacerse oír.
A este esfuerzo pueden añadirse otros factores, como hablar durante periodos prolongados sin descanso, una técnica vocal poco eficiente, ambientes secos, falta de hidratación o continuar utilizando la voz cuando ya existe fatiga.
Cuando esta situación se mantiene en el tiempo pueden aparecer ronquera, pérdida de potencia, cambios en el tono, molestias o fatiga vocal